Como
comentaba anteriormente, nuestra prioridad como futuros maestros es únicamente
nuestros estudiantes, cada uno de ellos.
Un
buen maestro o maestra tiene que ajustarse a las necesidades de aprendizaje de cada
estudiante, preocuparse si ver que las cosas no están bien o no avanzan,
despertarles inquietudes y motivaciones, el día de mañana, serán ellos los que
sean nuestros futuros médicos, bomberos, policías, pilotos, maestros,
cocineros. Ingenieros, entre otras profesiones. Si no reciben una correcta
formación, sus conocimientos no serán claros, nadie confiará en nadie y
posiblemente se produciría un fracaso escolar y profesional.
También
es importante la organización del aula, la estructura con la que vamos a trabajar,
los materiales didácticos que vamos a utilizar, las evaluaciones y
autoevaluaciones para ver si ha estado adaptada cada actividad a los objetivos
que queríamos conseguir y a los estudiantes, entre otras muchas cosas.
Tiene
que existir un ambiente de armonía entre el maestro o maestra y el estudiante.
El maestro no es tu amigo, pero es tu guía. Al mismo tiempo, hay que favorecer
esa armonía y clima en el aula con el resto de compañeros y compañeras, a
través del respeto y la educación.
Otro
papel fundamental, es el de la familia, los estudiantes se guían principalmente
de la familia y de lo que aprende en el colegio. La familia debe ser un ejemplo
de valores y educación, lo que facilitará el aprendizaje y la formación de una
educación en valores y fomentando el aprendizaje.
En
conclusión, desde mi punto de vista hay muchos factores que afectan el
aprendizaje del estudiante, pero para mí, estos son los fundamentales.

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